Corría
el año 2002. En junio, a escasos meses de los atentados del 9/11, todavía el
país manaba un persistente olor a muerte y por las calles el gusanillo de la
inseguridad parecía meterse por los poros de las personas como catéteres,
creando un desasosiego fenomenal. El mundo norteamericano andaba con los
nervios alterados. Nadie te daba la hora en una gasolinera. Si te acercabas a
pedir información sobre el McDonalds más cercano, podías terminar en una
estación de policía. La gente desconfiaba de la gente. Una barba larga, unas
cejas extremadamente pobladas, turbantes, túnicas: todo lo contextualizado como
semejante a la raza árabe tenía matiz terrorista.
domingo, 19 de mayo de 2013
jueves, 16 de mayo de 2013
“Mon Dieu”
Leyendo
un poco sobre la etimología de palabras de uso común he caído en un profundo
vacío en el que es evidente un solemne misterio: nadie sabe exactamente de
dónde procede el término más usado en el Caribe: mondá.
Los abriles de Capriles
Si Capriles dejara de
mostrarse a través de los medios de comunicación, la gente olvidaría en breve
el fraude cometido en las elecciones presidenciales. Pero si continúa “mojando
prensa” a cada segundo, sin detenerse un instante para ver pasar a la tortuga,
corre el riesgo de aburrirnos y de que sus buenos oficios terminen truncados en
la meta. Entonces ¿qué debe hacer el opositor venezolano? Porque, por lo menos
este que escribe, comienza a presentar los primeros visos de hastío.
miércoles, 4 de julio de 2012
La noticia que no quisiéramos leer
Por Daniel
Castropé
(Agencia Frank Press-o) En un hecho que todos esperaban en Locolombia, el Presidente sancionó la Ley de Reforma a la In-justicia que ofrece beneficios temporales y permanentes a los honorables miembros del preclaro Congreso de la República, a sus amigos, amiguitos y amigotes de la heredada “para-perra-política”.
(Agencia Frank Press-o) En un hecho que todos esperaban en Locolombia, el Presidente sancionó la Ley de Reforma a la In-justicia que ofrece beneficios temporales y permanentes a los honorables miembros del preclaro Congreso de la República, a sus amigos, amiguitos y amigotes de la heredada “para-perra-política”.
El acto
in-bochornoso, que cuenta con la aprobación del grueso de los colombianos que
miran en el “legislativo” a un ente de alta credibilidad moral y espiritual,
contempla aspectos importantes para la salvaguarda de la imagen de nuestros
prístinos congresistas que, aunque no requieren de normativas para tal
propósito –solo de contratos y componendas burocráticas-, se congraciaron con
el gesto altruista en cabeza y fina nariz del “ejecutivo”.
A partir de
la promulgación de esta anhelada ley –por fin, por fin…-, los honorables
“padres de la democracia” podrán hacer todo lo que se les antoje sin que corran
riesgo sus vestiduras compradas un domingo de ron, sancocho y tráfico de votos.
De tal modo,
y a sabiendas de que nunca ocurrirá -yo debo confiar en ellos, ¿verdad abuelita?-,
nuestros senadores y representantes quedaron blindados -y sus vidrios
polarizados- para matar y ordenar matar; secuestrar y ordenar secuestrar;
hurtar y ordenar hurtar; prácticas éstas que, gracias a la ceguera del Sagrado
Corazón de Simón “el Bobito”, no les acarrearían la pérdida de sus curules.
Un alto
dignatario del gobierno, cuyo nombre omitimos por el alzhéimer de quien
escribe, dijo que sin des-escrúpulo alguno cualquier miembro del máximo recinto
de la democracia colombiana podrá conducir ebrio, espetar su credencial al
rostro de algún policía impertinente –¡malnacido aguafiestas!- y marcharse
tranquilo a casa para seguir la parranda “porque lo respaldan más de 50 mil
votos”… y eso vale en este país.
Agregó la
fuente (¿o esto lo dijo mi abuelita?) que con la recién estrenada ley quedarán “en
el aire”, como las casas de Escalona, unos mil 500 procesos in-justos contra
congresistas, exparlamentarios y altos exfuncionarios públicos que venía
estudiando la Corte Suprema de Justicia, un ente enemigo de la burocracia y de
las vanas costumbres. “Estos procesos son no solo injustos, sino también in-debidos,
in-creíbles, in-morales, h-injue#$%&/”, dijo en tono eufórico.
Mi abuelita,
perdón, el alto dignatario señaló con el dedo índice de su mano ultra-derecha
que en adelante, y quizá hacia atrás (“…en forma retroactiva, mijito”. Gracias,
abuelita), la Corte Suprema de Justicia no llevará más los casos contra
congresistas. “Esto es muy importante, muy relevante, muy significante
(“significativo, bruto funcionario público”. ¡Abuela, ya es hora de que pongas a
cocinar el arroz! ¡Adiós!).
Finalmente,
en el marco y ventana de la ceremonia de promulgación de la ley, una centena de
“micos” festejó hasta el amanecer. Entre tanto, un ave con apariencia de buitre
astuto y sagaz, lanzaba “trinos” a cada segundo…
viernes, 29 de junio de 2012
Democracia a la cubana
Por Daniel Castropé
Si regresáramos a predios atenienses del siglo V a. C., tengo por seguro que serían pocos los cubanos del exilio, en Miami, los que participarían en la confección de la inmensa colcha que hoy cobija los principios de la democracia.
Si regresáramos a predios atenienses del siglo V a. C., tengo por seguro que serían pocos los cubanos del exilio, en Miami, los que participarían en la confección de la inmensa colcha que hoy cobija los principios de la democracia.
El más reciente escándalo que involucró a Ozzie
Guillén, manager de los Marlins, puso en relieve –con picos altísimos- la
propensión creciente a estigmatizar y condenar sin juicio justo cualquier asomo
de criterios contrarios a los cánones de odio recalcitrante contra el régimen
de Fidel Castro y, por extensión, de Hugo Chávez.
Guillén, aunque lo haya negado –porque tal vez estaba
borracho-, desde la óptica de la diáspora cubana, cometió el más ruin de los
pecados. Dijo, o no dijo – sólo él sabe lo que dijo o no dijo -“Amo a Fidel Castro” y habría
añadido: “Yo respeto a Fidel Castro”. Estas frases produjeron escozor. ¿Quién
puede amar o sentir algún respeto por un dictador asesino? ¿Quién puede
resaltar que Castro complete más de 50 años precisamente ‘castrando’ la
dignidad del pueblo cubano?
La falta de espíritu democrático del exilio en Miami radica
en condenar a quien no comulgue con su ideología. Si alguien piensa distinto es
castrista o chavista y, por tanto, enemigo de los postulados de rechazo al
régimen imperante en la Isla. Pero ¿democracia no es aquella doctrina que
permite y tolera la libertad de pensamiento y expresión? ¿No son anti-democráticos
los cubanos del exilio al ‘satanizar’ a quien tiene una concepción distinta
sobre el fenómeno político y social de Cuba o su gobernante?
Mis dedos sobre el teclado de la computadora se
resisten a congratularse con lo dicho o no dicho por Guillén. Sugiero líneas
arriba que posiblemente el conductor de los Marlins estaba borracho porque él
mismo ha manifestado que, gane o pierda el equipo, después de cada partido
ingiere licor. Sin embargo, tendría que estar profundamente ebrio para decir
que ama a Fidel Castro. Ebrio o algo más…
Aun así, lo supuestamente dicho por el venezolano
Guillén no otorga licencia para exigir su renuncia del equipo de béisbol de
Miami, como lo hizo un alto número de cubanos, y menos para inmiscuirme en su
vida personal o laboral. Principio inviolable de la democracia es la libertad
de pensamiento y expresión que, como sabemos, en Cuba es una utopía. Pero ¿también
en la Miami cubana?
El exilio no puede aplicar los mismos estándares de
intolerancia de su más acérrimo contradictor: el dictador Castro. Hacerlo es
tanto como predicar y no aplicar una democracia en la que hombres y mujeres
puedan expresarse libremente, aunque algunos como Guillén digan cosas a todas
luces bochornosas.
La democracia se alimenta de la diversidad. Una sola
voz termina convertida en régimen y nadie quiere que se repita la historia de
una ínsula pujante condenada al atraso por un dictador que ha asumido la
omnipotencia de Dios.
martes, 12 de junio de 2012
El dulce encanto del infierno: una mirada profunda a la prostitución en Colombia
Escrita antes del escándalo que involucró al
cuerpo de seguridad del presidente Obama, la novela El dulce encanto del
infierno, del escritor y periodista colombiano Daniel Castro Peñaloza (Daniel
Castropé), también ahonda en el sórdido y lucrativo mundillo de la prostitución
en Cartagena de Indias.
En el libro de 220 páginas, el escritor relata
la vida de Juana Morales, una joven de extracción provinciana que llega mediante
engaños a un burdel de la ciudad caribeña, seducida por la falsa promesa de un
proxeneta que le augura dinero y éxito como modelo de pasarelas.
“Para nadie es un secreto que algunos
individuos de dudosa reputación quieren convertir a Colombia en una especie de
prostíbulo al aire libre, y es por eso que hoy, con mayor énfasis, el mundo
cree que nuestro país está lleno de prostitutas por todas partes, lo cual es
completamente falso”, afirmó Castropé.
En la novela se muestra la prostitución como un
negocio al que llegan incautas jovencitas deseosas de ganar dinero fácil y
rápido. “Algunas son engañadas, pero otras saben lo que les espera como
retribución por sus servicios horizontales”, dijo Castropé.
El dulce encanto del infierno ha sido
calificada por algunos medios como “la novela en la que las Farc mata al
presidente venezolano Hugo Chávez”.
La novela dedica extensas líneas a la supuesta
relación que existe entre el presidente venezolano y la guerrilla de las Farc,
y en un tono sarcástico que por momentos raya en histriónico, Castropé nos
muestra a Chávez como un dirigente de acciones erráticas y confusas que derivan
en su asesinato a manos de un líder de la guerrilla en el Palacio de
Miraflores.
“No estoy proponiendo que exista un plan para
acabar con la vida de Chávez o que vaya a ser asesinado por la guerrilla o por
nadie en particular. Además, eso ya no haría falta”, afirmó Castropé en clara
alusión a la enfermedad que mantiene en vilo la vida del dirigente venezolano.
domingo, 10 de junio de 2012
La novela en la que las Farc asesina a Chávez
La novela El dulce encanto del infierno, de la
autoría del escritor y periodista colombiano Daniel Castro Peñaloza (Daniel
Castropé), salió esta semana al mercado literario resaltando el hecho en el que es asesinado por las Farc el presidente venezolano Hugo Chávez, dentro del
marco generoso de la ficción.
El libro de 220 páginas dedica extensas líneas
a la supuesta relación que existe entre el presidente venezolano y la guerrilla
de las Farc, y en un tono sarcástico que por momentos raya en histriónico, Castropé
nos muestra a Chávez como un dirigente de acciones erráticas y confusas que derivan
en su asesinato a manos de un líder de la guerrilla en el Palacio de Miraflores.
“No estoy proponiendo que exista un plan para
acabar con la vida de Chávez o que vaya a ser asesinado por la guerrilla o por
nadie en particular. Además, eso ya no haría falta”, afirmó Castropé en clara
alusión a la enfermedad que mantiene en vilo la vida del dirigente venezolano.
Castropé, quien tiene un amplio recorrido en
diferentes medios de comunicación con asiento en Colombia y Estados Unidos,
también cuestiona severamente la formación de nuevos sacerdotes en los
seminarios de la Iglesia Católica, la propensión de algunos religiosos hacia la
pedofilia y actos sexuales indecorosos, y al mismo tiempo ataca a mega-iglesias
protestantes o cristianas que aglutinan a millares de creyentes.
“Esas mega-iglesias, y perdónenme si tiendo a
generalizar, son un muy buen negocio para quienes las regentan; algunos se
movilizan en aviones privados para no juntarse con los impíos”, afirmó el
periodista y escritor colombiano.
Castropé, asilado político desde hace cuatro
años en Estados Unidos por amenazas de las Farc, presenta en su libro la vida
de un sacerdote (el padre Alberto) que se traza la meta de saciar con su
inagotable vigor a tres mil mujeres durante su vida. “Las fenomenales orgías del padre Alberto
contrastan con sus miedos y temores constantes que lo conducen a severos
estados de alucinación”, aseguró.
El dulce encanto del infierno también ahonda en
el mundo de la prostitución en el que cae Juana Morales, una joven de
extracción provinciana que llega mediante engaños a ese mundo lucrativo, para
luego unirse al padre Alberto con el propósito de forjar un camino que al final
podría convertirse en un verdadero infierno.
La novela, que ya está en circulación a través
de Amazon, Ebay y el sistema de librerías más sólido de Estados Unidos, Barnes
and Noble, será presentada formalmente en próximos meses en el marco de la
Feria Internacional del Libro de Miami, que organiza Miami Dade College,
institución donde hoy Castropé cursa estudios en el programa de leyes.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)






