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lunes, 10 de junio de 2013

'Los chicos malos'


Por Daniel Castropé


En el barrio les temen a estos dos que andan el día entero descalzos y mal trajeados, realizando las más intrincadas pilatunas que puedan ocurrírseles a dos angelitos que nacieron en un hogar de principios católicos, hoy una pareja de diablitos que jamás están en casa y que, enemigos de la asepsia corporal, permanecen todo el tiempo sucios y con las piernas cubiertas de granos y excoriaciones. Por algo, no gratuitamente, son conocidos como ‘los chicos malos’.

sábado, 1 de junio de 2013

Pobre niñez gratísima


Por Daniel Castropé

Nací la mañana diluvial de un día de agosto tan caluroso que la lluvia hacía más reverberantes los vapores naturales del Caribe. El hospital era sucio, de mala muerte. Sus empleados estaban en huelga y, no existiendo otra alternativa, la tía Rosalbina tuvo que asistir a un médico ebrio hasta la coronilla en el momento crucial del parto.

lunes, 20 de mayo de 2013

Mi frustrada incursión como fascista




Por Daniel Castropé

Tengo la perniciosa tendencia de apoyar mis escritos en sucesos del ayer, no porque crea fehacientemente que todo tiempo pasado fue mejor, pero sí convencido de que podemos identificar moralejas de las experiencias vividas. En palabras coloquiales: “de las caídas aprendemos”, y con *Pedro, aquel compañero de estudios hace 20 años, estuve a punto de conocer un mundo que pudo atraparme en sus redes falaces.

domingo, 19 de mayo de 2013

Aquel Diario Las Américas

                                                       

Por Daniel Castropé

Corría el año 2002. En junio, a escasos meses de los atentados del 9/11, todavía el país manaba un persistente olor a muerte y por las calles el gusanillo de la inseguridad parecía meterse por los poros de las personas como catéteres, creando un desasosiego fenomenal. El mundo norteamericano andaba con los nervios alterados. Nadie te daba la hora en una gasolinera. Si te acercabas a pedir información sobre el McDonalds más cercano, podías terminar en una estación de policía. La gente desconfiaba de la gente. Una barba larga, unas cejas extremadamente pobladas, turbantes, túnicas: todo lo contextualizado como semejante a la raza árabe tenía matiz terrorista.

jueves, 16 de mayo de 2013

La tristeza de quedarse sin papel higiénico





 Por Daniel Castropé

¿Habrá algo más triste que quedarse sin papel higiénico? La pregunta me conduce indefectiblemente a un pasaje de la niñez que creía superado hasta el momento en que el presidente venezolano Nicolás Maduro, puso el tema de moda en medios de comunicación y redes sociales.

“Mon Dieu”


Por Daniel Castropé

Leyendo un poco sobre la etimología de palabras de uso común he caído en un profundo vacío en el que es evidente un solemne misterio: nadie sabe exactamente de dónde procede el término más usado en el Caribe: mondá.

Los abriles de Capriles

                                                                                                        
                                                                                                         
Por Daniel Castropé

Si Capriles dejara de mostrarse a través de los medios de comunicación, la gente olvidaría en breve el fraude cometido en las elecciones presidenciales. Pero si continúa “mojando prensa” a cada segundo, sin detenerse un instante para ver pasar a la tortuga, corre el riesgo de aburrirnos y de que sus buenos oficios terminen truncados en la meta. Entonces ¿qué debe hacer el opositor venezolano? Porque, por lo menos este que escribe, comienza a presentar los primeros visos de hastío.

miércoles, 4 de julio de 2012

La noticia que no quisiéramos leer


Por Daniel Castropé

(Agencia Frank Press-o) En un hecho que todos esperaban en Locolombia, el Presidente sancionó la Ley de Reforma a la In-justicia que ofrece beneficios temporales y permanentes a los honorables miembros del preclaro Congreso de la República, a sus amigos, amiguitos y amigotes de la heredada “para-perra-política”.
El acto in-bochornoso, que cuenta con la aprobación del grueso de los colombianos que miran en el “legislativo” a un ente de alta credibilidad moral y espiritual, contempla aspectos importantes para la salvaguarda de la imagen de nuestros prístinos congresistas que, aunque no requieren de normativas para tal propósito –solo de contratos y componendas burocráticas-, se congraciaron con el gesto altruista en cabeza y fina nariz del “ejecutivo”.
A partir de la promulgación de esta anhelada ley –por fin, por fin…-, los honorables “padres de la democracia” podrán hacer todo lo que se les antoje sin que corran riesgo sus vestiduras compradas un domingo de ron, sancocho y tráfico de votos.
De tal modo, y a sabiendas de que nunca ocurrirá -yo debo confiar en ellos, ¿verdad abuelita?-, nuestros senadores y representantes quedaron blindados -y sus vidrios polarizados- para matar y ordenar matar; secuestrar y ordenar secuestrar; hurtar y ordenar hurtar; prácticas éstas que, gracias a la ceguera del Sagrado Corazón de Simón “el Bobito”, no les acarrearían la pérdida de sus curules.
Un alto dignatario del gobierno, cuyo nombre omitimos por el alzhéimer de quien escribe, dijo que sin des-escrúpulo alguno cualquier miembro del máximo recinto de la democracia colombiana podrá conducir ebrio, espetar su credencial al rostro de algún policía impertinente –¡malnacido aguafiestas!- y marcharse tranquilo a casa para seguir la parranda “porque lo respaldan más de 50 mil votos”… y eso vale en este país.
Agregó la fuente (¿o esto lo dijo mi abuelita?) que con la recién estrenada ley quedarán “en el aire”, como las casas de Escalona, unos mil 500 procesos in-justos contra congresistas, exparlamentarios y altos exfuncionarios públicos que venía estudiando la Corte Suprema de Justicia, un ente enemigo de la burocracia y de las vanas costumbres. “Estos procesos son no solo injustos, sino también in-debidos, in-creíbles, in-morales, h-injue#$%&/”, dijo en tono eufórico.
Mi abuelita, perdón, el alto dignatario señaló con el dedo índice de su mano ultra-derecha que en adelante, y quizá hacia atrás (“…en forma retroactiva, mijito”. Gracias, abuelita), la Corte Suprema de Justicia no llevará más los casos contra congresistas. “Esto es muy importante, muy relevante, muy significante (“significativo, bruto funcionario público”. ¡Abuela, ya es hora de que pongas a cocinar el arroz! ¡Adiós!).
Finalmente, en el marco y ventana de la ceremonia de promulgación de la ley, una centena de “micos” festejó hasta el amanecer. Entre tanto, un ave con apariencia de buitre astuto y sagaz, lanzaba “trinos” a cada segundo… 
 

FECHA Y HORA

Mensaje del Editor

Amigos todos:

Este blog ha sido estructurado con una meta: lo que aquí se publique debe generar impacto en el lector; eso sí, para bien, defendiendo las reglas básicas del periodismo y la multiforme manera de hacer literatura.


Daniel Castropé.